
Somos Bruno y Facundo Goette. Crecimos en Argentina viendo a nuestro viejo encender la parrilla todos los domingos, como otros chicos miran dibujitos. Vinimos a Barcelona a estudiar y nos quedamos porque la ciudad nos cerró — pero el asado del domingo se vino con nosotros.

Los primeros dos años en Barcelona cocinamos para amigos — argentinos extrañando, vecinos españoles curiosos por el humo en la terraza, chicos de Erasmus que nunca habían visto un chorizo recién salido de la parrilla.
La cosa se fue corriendo. Nos empezaron a pedir cumpleaños. Después una boda. Después algunos grupos que querían "lo local, pero de verdad". Compramos una parrilla portátil en serio, después otra, y nos pusimos el nombre con el que ya nos llamaban los amigos: Los Hermanos Parrilleros.
Hoy cocinamos por toda Barcelona y la costa catalana. El laburo no cambió tanto. Llegamos, prendemos el fuego, alimentamos a la mesa, dejamos todo limpio.
Maneja el fuego y los tiempos. Se crió mirando a su viejo en la parrilla todos los domingos. Aprendió en la cocina antes de que la cocina le enseñara.
Se ocupa de la logística, las bebidas y la atención a la mesa. Con él vas a chatear mientras organizamos, y es el que mantiene el vino fluyendo el día del evento.