
Para los 30, los 40, los 50 y cualquier otra excusa para sentar una mesa. Un almuerzo largo le gana a una reserva de restaurante con hora de salida.

Un restaurante te da una mesa hasta el próximo turno y una cuenta dividida entre quince. Un asado te da la tarde entera en un solo lugar, con la gente yendo y viniendo entre la parrilla y la mesa.
Nadie tiene que organizar nada ese día. Vos tampoco, que para eso es tu cumpleaños.

Torta y velas, la playlist por nuestro parlante, un menú armado alrededor de lo que le gusta al que cumple. Sacamos una foto de la mesa antes de que la destrocen.
Contanos si hay vegetarianos, chicos o alguien con alergias y queda resuelto sin hacer un problema de eso.
Contanos sobre el evento y volvemos con un presupuesto, un menú y un plan de lugar si lo necesitás.
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